28 jul 2015

EL MEJOR POST SOBRE EL DINERO

Averigüemos qué sabes sobre el dinero.

Desde la criminalística: el dinero, documento de identidad, permiso de circulación, y pasaporte, están cuidadosamente elaborados con papel de borra de algodón, y su falsificación es sumamente cara y compleja.

Desde la economía financiera es un ente con vida propia que, dentro del capitalismo, sabe cómo multiplicarse, pero olvida cuál es la mejor manera de distribuirse.

Desde las ciencias políticas resulta que es el mejor amigo de la sociedad y la solución de tus problemas.

Desde Detective Sanitarium, es un objeto muchas veces se sobrevalora, que hace olvidarte que no puedes comprar un segundo más de vida, ni un nuevo planeta tierra, ni tampoco puedes devolverlo al árbol del cual proviene.

Y desde tu punto de vista, es una macedonia de sueños y pesadillas que te esclavizan hasta el fin de tus días.



El dinero es un objeto de estudio más allá de cualquier área de nuestra vida; si no te engañas a ti mismo, te darás cuenta que desde que naces, no aprendes a buscar el amor de tu vida, ni a hacer algo importante para tu sociedad;  no salvo si sacas algo a cambio, y normalmente es el dinero. ¿Acaso no te están educando desde la escuela y tu propia casa a hacerlo así, generación tras generación? Incluso un hijo es una intervención financiera, una apuesta donde esperas que él genere más dinero que tú; si lo extravías te sentirás igual que si pierdes un boleto de lotería, y te dirás: “¿Tendría premio o no?”. Pregúntate si disfrazamos la verdad bajo un manto de falacias poéticas, o por lo contrario, el dinero es la brújula del mundo. ¿Cuántos enfermeros crees que te cogerán la mano a cambio de tu gratitud y tu sonrisa? Seguramente muy pocos, y los que te encuentres en un centro de salud, no moverán un dedo por ti sino recibien una buena suma de dinero. ¿Te atreverías a quitarles el sueldo unos meses para comprobar si su motivación son las personas o el dinero?

El siguiente dilema te pondrá te mostrará qué hace el dinero.

Dilema de Heinz

Hay un medicamento que puede salvar a una enferma de cáncer, pero es muy caro. Su marido decide financiar el tratamiento pero solo consigue la mitad. Así que pide al farmacéutico que le haga un descuento o le deje pagarlo a plazos. El farmacéutico se niega porque quiere la recompensa por sus esfuerzos. Ello llevará al marido a las siguientes preguntas:

·        ¿Debe robar el medicamento? ¿Por qué?
·        ¿Si él no quisiera a su esposa, debería robar el medicamento? ¿Por qué?
·        Si en lugar de su esposa, fuera una extraña, ¿debería robar el medicamento? ¿Por qué?
·        Como robar es un delito, ¿estaría actuando mal si roba el medicamento? ¿Por qué?
·        ¿Te parece adecuado cómo actuó el farmacéutico? ¿Defiende sus derechos? ¿Por qué?
·        Si el enfermo fuera un familiar tuyo, ¿qué harías tú en su lugar? ¿Por qué?
·        ¿Qué valores enfrenta este dilema?

Si desmenuzamos las respuestas desde la perspectiva social actual, obtenemos variados resultados:

Preconvencional: “Debe robar porque si no se quedará solo” y “No debe robar porque lo meterán en la cárcel”

Convencional: “Nadie pensará que eres malo por robar medicamentos, pero tu familia pensará que eres inhumano si no salvas la vida de tu mujer, sin embargo, tu familia no querrá hacerlo por ti”

Postconvencional: “No tiene sentido poner el respeto de la propiedad por encima de la vida: correr el riesgo es un acto heroico y humano.”

Aunque este dilema te lleve a pensar que el dinero y el egoísmo son amigos cercanos, existe una manera de revertir para siempre este conflicto.

El sistema económico podría borrar el dilema de Heinz de un plumazo. Solo con cambiar el modelo económico de competitividad y beneficio (el cual enriquece a muy pocos en una lucha encarnizada), por el de la cooperación y el bien común (enriqueciendo a aquellos que hacen más obras sociales y manufacturan productos para el bien de todos), el mundo mejoraría sustancialmente. Viviríamos con menos desempleo, sueldos más justos, las empresas que se pasen de la ralla sufrirían apabullantes impuestos… ¿Te imaginas descuentos fiscales a empresas que colaboren, por ejemplo, contra el terrorismo y la trata de personas? Ese sería el inicio de un bonito camino contra el crimen y la injusticia. Sin embargo, los que tienen suficiente dinero para influenciar a los que dibujan las leyes, no querrán saber nada de algo que los haga un poco menos ricos: harán lo imposible para quitártelo de la cabeza; de llevarse una medida así ante el poder legislativo, tratarían de hacerte creer que es un suicidio económico. Pero no te preocupes, con una sencilla investigación te darás cuenta que no es cierto, y que unos cuantos quieren que todo siga igual para que tu desnutrición bancaria los enriquezca más y más, hasta que no haya nada más que succionarte.



Pero quizás haya algo de luz en medio de tanta oscuridad financiera. En 1999, dos psicólogos de la universidad de Hardvard realizaron un curioso experimento. Colgaron un centenar de billetes de un dólar en un árbol, y cada uno tenía una cita escrita a mano, “¿No hace un día maravilloso?” “No preguntes. Disfrútalo.”, y muchas frases más que incitaban a coger el dinero.

¿Qué crees que ocurrió con el árbol lleno de dinero en una calle transitada?

El experimento fue videoregistrado: de 396 personas que pasaron al lado del árbol, solo 12 se dieron cuenta que el viento ondeaba los billetes delante de sus narices. ¿Y crees que desvalijaron el árbol? Nada de eso ocurrió: cada uno de ellos tomó un billete y sonrieron al leer la cita que les tocó; y luego siguieron su camino. Esa actitud demostró que queremos compartir los recursos que encontramos con el resto, que el dinero en este caso no era un pago, era un obsequio prácticamente igual que el que la naturaleza te da cuando recoges las frutas de un árbol. ¿Te cuesta de creer la veracidad del experimento? Haz click aquí para ir a la fuente de la noticia y ver el artículo completo junto al vídeo del experimento.


Corredores ignorando un árbol lleno de dinero en otra zona del mundo


Captura de un joven ignorando los billetes a pocos centímetros de su cara.

Deseo que este post te haya gustado leerlo, tanto como a mí me ha gustado hacerlo. Agrégame a mis redes sociales si quieres ver más contenidos como este. Muchas gracias.

David Moreno Ruiz.




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