Averigüemos
qué sabes sobre el dinero.
Desde la
criminalística: el dinero, documento de identidad, permiso de circulación, y
pasaporte, están cuidadosamente elaborados con papel de borra de algodón, y su
falsificación es sumamente cara y compleja.
Desde la
economía financiera es un ente con vida propia que, dentro del capitalismo,
sabe cómo multiplicarse, pero olvida cuál es la mejor manera de distribuirse.
Desde las
ciencias políticas resulta que es el mejor amigo de la sociedad y la solución
de tus problemas.
Desde
Detective Sanitarium, es un objeto muchas veces se sobrevalora, que hace olvidarte
que no puedes comprar un segundo más de vida, ni un nuevo planeta tierra, ni
tampoco puedes devolverlo al árbol del cual proviene.
Y desde tu
punto de vista, es una macedonia de sueños y pesadillas que te esclavizan hasta
el fin de tus días.
El dinero es
un objeto de estudio más allá de cualquier área de nuestra vida; si no te
engañas a ti mismo, te darás cuenta que desde que naces, no aprendes a buscar
el amor de tu vida, ni a hacer algo importante para tu sociedad; no salvo si sacas algo a cambio, y
normalmente es el dinero. ¿Acaso no te están educando desde la escuela y tu propia
casa a hacerlo así, generación tras generación? Incluso un hijo es una intervención
financiera, una apuesta donde esperas que él genere más dinero que tú; si lo extravías
te sentirás igual que si pierdes un boleto de lotería, y te dirás: “¿Tendría premio o no?”. Pregúntate si disfrazamos
la verdad bajo un manto de falacias poéticas, o por lo contrario, el dinero es
la brújula del mundo. ¿Cuántos enfermeros crees que te cogerán la mano a cambio
de tu gratitud y tu sonrisa? Seguramente muy pocos, y los que te encuentres en
un centro de salud, no moverán un dedo por ti sino recibien una buena suma de
dinero. ¿Te atreverías a quitarles el sueldo unos meses para comprobar si su
motivación son las personas o el dinero?
El siguiente
dilema te pondrá te mostrará qué hace el dinero.
Dilema de Heinz
Hay un
medicamento que puede salvar a una enferma de cáncer, pero es muy caro. Su
marido decide financiar el tratamiento pero solo consigue la mitad. Así que
pide al farmacéutico que le haga un descuento o le deje pagarlo a plazos. El
farmacéutico se niega porque quiere la recompensa por sus esfuerzos. Ello
llevará al marido a las siguientes preguntas:
·
¿Debe robar el medicamento? ¿Por qué?
·
¿Si él no quisiera a su esposa, debería robar el
medicamento? ¿Por qué?
·
Si en lugar de su esposa, fuera una extraña,
¿debería robar el medicamento? ¿Por qué?
·
Como robar es un delito, ¿estaría actuando mal si
roba el medicamento? ¿Por qué?
·
¿Te parece adecuado cómo actuó el farmacéutico?
¿Defiende sus derechos? ¿Por qué?
·
Si el enfermo fuera un familiar tuyo, ¿qué harías
tú en su lugar? ¿Por qué?
·
¿Qué valores enfrenta este dilema?
Si
desmenuzamos las respuestas desde la perspectiva social actual, obtenemos
variados resultados:
Preconvencional: “Debe robar
porque si no se quedará solo” y “No debe robar porque lo meterán en la cárcel”
Convencional: “Nadie
pensará que eres malo por robar medicamentos, pero tu familia pensará que eres
inhumano si no salvas la vida de tu mujer, sin embargo, tu familia no querrá
hacerlo por ti”
Postconvencional: “No tiene
sentido poner el respeto de la propiedad por encima de la vida: correr el
riesgo es un acto heroico y humano.”
Aunque este
dilema te lleve a pensar que el dinero y el egoísmo son amigos cercanos, existe
una manera de revertir para siempre este conflicto.
El sistema
económico podría borrar el dilema de Heinz de un plumazo. Solo con cambiar el modelo
económico de competitividad y beneficio (el
cual enriquece a muy pocos en una lucha encarnizada), por el de la
cooperación y el bien común (enriqueciendo
a aquellos que hacen más obras sociales y manufacturan productos para el bien
de todos), el mundo mejoraría sustancialmente. Viviríamos con menos desempleo, sueldos más
justos, las empresas que se pasen de la ralla sufrirían apabullantes impuestos… ¿Te imaginas descuentos fiscales a
empresas que colaboren, por ejemplo, contra el terrorismo y la trata de
personas? Ese sería el inicio de un bonito camino contra el crimen y la injusticia.
Sin embargo, los que tienen suficiente dinero para influenciar a los que
dibujan las leyes, no querrán saber nada de algo que los haga un poco menos ricos: harán lo imposible para quitártelo
de la cabeza; de llevarse una medida así ante el poder legislativo, tratarían
de hacerte creer que es un suicidio económico. Pero no te preocupes, con una
sencilla investigación te darás cuenta que no es cierto, y que unos cuantos quieren
que todo siga igual para que tu desnutrición bancaria los enriquezca más y más,
hasta que no haya nada más que succionarte.
Pero quizás haya
algo de luz en medio de tanta oscuridad financiera. En 1999, dos psicólogos de
la universidad de Hardvard realizaron un curioso experimento. Colgaron un
centenar de billetes de un dólar en un árbol, y cada uno tenía una cita escrita
a mano, “¿No hace un día maravilloso?”
“No preguntes. Disfrútalo.”, y muchas frases más que incitaban a coger el
dinero.
¿Qué crees que
ocurrió con el árbol lleno de dinero en una calle transitada?
El experimento
fue videoregistrado: de 396 personas que pasaron al lado del árbol, solo 12 se dieron cuenta que el
viento ondeaba los billetes delante de sus narices. ¿Y crees que desvalijaron
el árbol? Nada de eso ocurrió: cada uno de ellos tomó un billete y sonrieron al
leer la cita que les tocó; y luego siguieron su camino. Esa actitud demostró
que queremos compartir los recursos que encontramos con el resto, que el dinero
en este caso no era un pago, era un obsequio prácticamente igual que el que la
naturaleza te da cuando recoges las frutas de un árbol. ¿Te cuesta de creer la
veracidad del experimento? Haz click aquí
para ir a la fuente de la noticia y ver el artículo completo junto al vídeo del experimento.
Corredores ignorando un árbol lleno de dinero en
otra zona del mundo
Captura de un joven ignorando los billetes a pocos
centímetros de su cara.
Deseo que este
post te haya gustado leerlo, tanto como a mí me ha gustado hacerlo. Agrégame
a mis redes sociales si quieres ver más contenidos como este. Muchas gracias.
David
Moreno Ruiz.




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