10 jul 2015

SOBRE LOS ENVENENADORES

El mundo es un lugar hostil, con personas cruentas, despiadadas e implacables. Bien por su cobardía, sus ganas de experimentar u otros motivos que a continuación trataremos, los ingenieros de trampas venenosas son capaces de causar estragos graves o la muerte. 


De las cuatro figuras del envenenador, no sólo tienen en común su imprevisibilidad y oportunismo, tienden a ser retorcidos, a veces amorales y, no te quepa ninguna duda, que  los que se sirven del veneno son expertos en pasar desapercibidos, son aquellos que tú dirías “¿De verdad él ha sido capaz de hacer esto?”.


Quítate las lagañas y contempla a los cuatro tipos de envenenadores y todo lo que se sabe sobre ellos.



De los más conocidos. Grandes organizaciones religiosas o políticas se valen y valieron de sus trucos ponzoñosos para destruir personalidades muy precisas. El Envenenador Adepto nunca se moverá por convicción, siempre lo hará cuando su superior señale un objetivo. No obstante, cuando atrapan a este despreciable asesino tiende a perder su honor y chantajea a sus superiores a cambio de su silencio. De los cuatro, este es el más previsible.





Existen químicos, farmacéuticos y suficientes tipos que sepan crear letalidades en una probeta que están en el desempleo o simplemente tienen mal dosificada la malicia para matar a quien sea. La diferencia con el anterior, es que el Envenenador Profesional intoxica a por mucho dinero y cuestan de atrapar porque, al terminado su labor, se retiran muy lejos, llegando incluso a desaparecer del país. Suelen ser muy cultos y les gusta experimentar como si trabajasen su propia marca o identidad.





Aunque suele ser el más imprevisible y también el más joven, podemos encontrar al Envenenador Bromista en adultos con conductas infantiles que, sobrepasando los límites entre el humor y el dolor, puede arrepentirse de su fechoría cuando ve el daño con sus propios ojos. Suele atraparse rápido y se le cae el mundo cuando alguien cercano o conocido padece las consecuencias de sus bromas...




El más letal de los envenenadores es el Vengador. Pueden pasar meses, años, décadas... y es capaz incluso de aguantar ese sentimiento de venganza una vez consumada misión. Cuando está totalmente preparado, cuando ha experimentado con su veneno, ¡zas!, cuantiosos daños, muchas veces irreparables. Atrapar estos sujetos es muy complejo: harán lo impensable para no dejarse atrapar y si hace falta podrán ser autodestructivos si se ven acorralados. Con frecuencia, entre ellos vemos antisociales, psicópatas, psipsicóticos y víctimas de calamidades.



Si alguna vez pensaste en usar el veneno, recuerda: algunos sabemos cuál de los cuatro puedes ser y no vas a conseguir nada más que problemas y carga de conciencia.

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David Moreno Ruiz.

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