¿Te has
imaginado cuál trabajo es el peor para ti? En esta lotería (y lucha constante) por
un puesto de trabajo, voy a ponerte en la piel de personas que, o bien por su
cultura o creencia, les podría tocar el peor puesto de trabajo de su vida.
I
CARNICO
PORCINO: Estar en una tienda vendiendo carne, o un matadero fileteándola, no
es un trabajo que un vegetariano o vegano esté dispuesto a honrar… sin
embargo, un musulmán muy religioso puede verse torturado en un entorno laboral
rodeado de cerdos, ¿y sabes qué? Yo conocí un caso así hace muchos años.
II
EL OPOSITOR:
Alguien que estudia para conseguir una vacante para el gobierno, cuando la
consigue, vive una gran satisfacción. Y más si trabaja para el político a quien votó,
¿pero qué ocurriría si su jefe fuese otro político que detesta y cada día
cuando lo ve quiere verlo muerto? Sin duda será el funcionario más
desafortunado del mundo.
III
ENCICLOPEDIAMAN:
¿Quién no ha visto hace años el típico vendedor de enciclopedias? Aunque no los veáis hoy día, siguen existiendo. ¿Y si el
vendedor pretende que le compres la fuente su enciclopedia como la máxima de la
sabiduría, pero él es un analfabeto? Cada vez que vendiera un lote, el
resentimiento lo carcomería hasta lo más profundo y, haciendo una bola de malos sentimientos contra él
mismo, no tardaría en pedir apoyo psicológico.
IV
Anticriminologo:
Después de estudiar largos años para prevenir la delincuencia, y probar suerte
en diferentes sectores donde ni siquiera le dan una oportunidad, el criminólogo
desiste, y un buen día recibe la visita de un gran criminal que le propone
trabajar para él. Si acepta, todo lo que ha estudiado y todos los principios
por los que se regía acabarían en una depresión tan angustiosa, que nunca se
podría perdonar.
V
Tienda
erótica: Algunos que acuden a estas tiendas para aumentar su erotismo,
recrearse en el sexo, o pedir consejo a alguien experimentado, si supieran que vendedor padece de impotencia eréctil, sus ventas caerían, y él se sentiría en la peor pesadilla existencial; una situación más
que paradójica para aquel que pretende comerciar con algo que por desgracia no
disfruta.
VI
Dietista: ¿Y
si tu dietista nutricionista, por supuesto titulado, fuera un profesional
obeso? ¿Qué tipo de confianza despertaría para que visitases su consulta? Seguramente
le resultaría imposible recetar sus dietas de adelgazamiento, por no dar
precisamente esa imagen… (De este también conozco un caso)
Este post nos
hace reflexionar sobre algo muy importante: los trabajos que para algunos
pueden ser una meta o un herramienta para subsistir, para otros puede ser un gran
dolor de cabeza. No lo olvides: aún queda mucho para que todos los trabajos
sean dignos, y para que todos puedan disfrutar de uno. Si se te ocurren peores trabajos que estos, no
dudes en comentarlo al pié de este post.
Deseo que este
post te haya gustado leerlo, tanto como a mí me ha gustado hacerlo. Agrégame
a mis redes sociales si quieres ver más contenidos como este. Muchas gracias.
David
Moreno Ruiz.
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