
Para que tus
derechos no sean recortados, unos pocos valientes son capaces de desnutrirse bajo
su cuenta y riesgo, y muy pocas veces piden la opinión de un profesional de la
salud, sea un médico, enfermero, dietista-nutricionista, odontólogo, o psicólogo. Ello implica consecuencias que quizás no contemplaste. Si eres capaz
de abandonar el alimento por una causa justa, quiero que tengas en cuenta esta
publicación.
Empecemos
Cuando lleves
un día y medio de ayuno, la reserva de glucosa del hígado (glucógeno) y la que
haya en el tejido muscular, se liberarán para que no se produzcan daños
cerebrales y puedan mantenerse las proteínas. Todo ello te aportará energía tan
solo doce horas más… (Y esto no ha hecho más empeorar)
A partir de
aquí el páncreas dice: ¡basta ya! Y deja de fabricar insulina para que las
células no recojan azúcar, haciendo que los tejidos liberen proteínas mientras
el hígado las trocea para conseguir más glucosa. Al quinto o sexto día se agota
la glucosa y el glucógeno y, cuando te mires en el espejo, descubrirás qué está
usando es su lugar… Tus grasas desaparecerán como por arte de magia.
A las dos
semanas te olerá aliento por la descomposición de grasas, y cuando te huelas la
orina, desearás vomitar lo que tu estómago no tiene. Tu cuerpo degradará más
grasas, encogerá tus músculos, debilitará tu hígado y riñones, y para que
puedas sobrevivir, sobrecalentará el miocardio (músculo del corazón para
quien no lo sepa). ¿Lo peor? Con un poco de mala suerte puedes ver
alucinaciones o perder algunos sentidos...
Cuando lleves
tres semanas de ayuno desearás coserte la boca para seguir con tu huelga de
hambre. Tu estomago se comerá a él mismo, el abatimiento te impedirá vocalizar el
terrible hambre que sufres y, de tener comida cerca, querrás engullirla. ¡Pero no
podrás! Tu estomago no será más grande que una pelota de tenis, e ingerir un pequeño
manjar te lo haría añicos literalmente. De aquí en adelante, el azar decidirá
si tu riesgo de muerte es cerebral, o por fallo cardíaco.
Las reservas energéticas para un hombre medio de
70 kg de
peso y 1,70 m
de altura. Teniendo un metabolismo basal de 40 kcal/h, posee un
requerimiento energético de 1.700 kcal/en 24 h . Teniendo una reserva
energética de 125.640 kcal teóricamente podría resistir con un ayuno hídrico
74 días.
(Cahill y Owen)
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Recuerda que
la ética médica, salvo en contados países, respetará el “suicidio gastronómico”
y no interferirá en tu decisión de pasar hambre, salvo si entras en shock (casi
siempre cuando es demasiado tarde). El hilo entre salvar una vida o dejarla
morir es muy estrecho cuando el paciente deniega tu ayuda.
Para poner la
guinda sobre el pastel, ¿qué ocurriría si unos días (o meses) antes de la
huelga de hambre consumiste algún fármaco absorbido vía grasa? ¿Sabes qué
efecto liberaría en un cuerpo débil? Y no olvidemos que el THC del cannabis dura
hasta tres meses en el organismo por ser liposoluble. Solo de imaginar que pasas
hambre por una noble causa y encima te drogas sin saberlo, da escalofríos.
Estoy a favor
de las buenas causas, y estoy convencido que el público de Detective Sanitarivm
dejaría lo que hace por ayudar al mundo a hacerlo mejor, pero siendo realistas, salvo que tengas millones de seguidores, dejar de comer solo te puede llevar al cementerio.
Kevin Carter fotografió esta escena, y más tarde se suicidó por sentirse culpable por no haber ayudado a la niña desnutrida a punto de ser pasto de un buitre. En su nota de suicidio comparó el capitalismo como el buitre que acecha al indefenso, y él como la indiferencia. Haz clik aquí para conocer la historia del fotógrafo.
Deseo que este
post te haya gustado leerlo, tanto como a mí me ha gustado hacerlo. Agrégame
a mis redes sociales si quieres ver más contenidos como este. Muchas gracias.
David
Moreno Ruiz.

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