Antes de
empezar quiero preguntarte algo. ¿Qué distingue a un inmigrante de un
extranjero? Antes de responder, ¿encontraste diferencias reales? Porque en realidad,
y según el diccionario de la real academia española, son más sinónimos de lo
que estamos acostumbrados a usar el día a día.
Al margen de
tecnicismos, ¿y si se le suma que es un extranjero/inmigrante a la fuerza? Sencillamente
lo cambia todo, pues este último huyó sólo para salvarse. Dar asilo a personas
en riesgo de muerte, sea por guerra, aberraciones religiosas, catástrofes
naturales, y causas semejantes, está por encima de las leyes de extranjería de
(casi) cualquier país. Por eso la ONU les dedicó este día, el 20 de junio: los refugiados merecen vivir. ¿Has
imaginado que es dejar atrás tu himno y tu bandera para salvarte? Seguramente en
esas circunstancias harás cualquier cosa a cambio de salir ileso… y no es nada
malo: la máxima de los humanos siempre ha sido la supervivencia, no obstante, compite
con el belicismo, ¿pero hasta cuándo? Mientras existan estas publicaciones y
cientos de miles de libros a los que acudir, el “hasta cuándo” se irá tornando
en “hasta nunca”.
Un buen día el
vecino puede pedirte sal, o hasta un maldito vaso de leche, ¿acaso perdemos algo?
Hasta le podemos dar el doble para evitarle el dichoso viaje al supermecado.
Otra cosa bien distinta es que cada día y el mismo vecino, y sumándose otros, pidieran
lo mismo; pensaría que se están aprovechando, ¿pero y si no tienen más remedio?
Conociéndome, los investigaría hasta dar con su número de calzado… pero quiero
que de esto aprendas otra cosa bien distinta: ¿si los países vecinos vienen a
pedir ayuda, y de antemano sabemos que ofreciéndosela no saneamos el problema
de su casa, hasta qué punto podemos interferir? Los mandos militares saben muy
bien cómo solucionar esto, y te dejará atónico cuando descubras que NO ES
NECESARIO EL USO DE LA FUERZA; hay un libro que me esmero a recomendarte por su
alto contenido interdisciplinar: El Arte
De La Guerra es el mayor libro bélico (y no bélico) habido y por haber; lo
escribió Sun Tzu, un general y
estratega sin rival y filósofo Chino del siglo V antes de Cristo. Te resultará
contradictorio que las grandes empresas de éxito usen al dedillo las enseñanzas
de este libro, y no veas un ápice de estas enseñanzas en los que ahora se hacen
llamar mandos militares. La respuesta a este fenómeno no es apta para todos los
públicos, pero solo has de observar a tu país y decirme si la militaría se rige
por el bien nacional, o está a las órdenes de un cheque en blanco. Un buen general
sabrá de qué hablo, un mal general argumentará tantas excusas y falacias como
tus oídos soporten. Lo dejaré a tu criterio intelectual.
Una de la MUCHAS enseñanzas de Sun Tzu en su libro El Arte De La Guerra. Haz click aquí si quieres saber más sobre el mayor genio militar de la historia.
La OTAN tiene
22 países miembros, y sólo con EEUU tenemos más de un millón de soldados para
tu uso y disfrute. ¿Creéis que, por ejemplo, no son tropas suficientes para
hacer declinar cualquier régimen que se pase de la ralla? ¿Te imaginas más de
un millón de soldados en las ciudades de Siria? La guerra hubiera terminado en
un chasquido de dedos y con escasas bajas, y en consecuencia, la pobre gente
que ahora mismo pide amparo internacional seguiría en su hogar haciendo “Allah”
sabe qué. Seamos realistas: ¿quién va a repeler a un millón de tipos con
fusiles y mucha mala leche…? No es mi intención convencerte de nada, sí lo es
hacerte pensar: vive tu vida y se feliz, pero recuerda que hay muchos más como
tú y con problemas que te causarían una indigestión si tú tuvieras las desdicha
de sufrirlos.
Deseo que este
post te haya gustado leerlo, tanto como a mí me ha gustado hacerlo. Agrégame
a mis redes sociales si quieres ver más contenidos como este. Muchas gracias.
David
Moreno Ruiz.






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