11 jun 2015

LA TERAPIA DEL EFECTO MOZART


Hasta hoy resuena el mensaje que el otorrinolaringólogo Alfred A.Tomatis (1920-2001) lanzó al mundo con su libro “Pourquoi Mozart”. Afirmaba que la música de Mozart tiene efectos terapéuticos para los jóvenes. Su método consistía en estimular el oído con dicha música para curar enfermedades mentales y mejorar conductas.

Me gustaría discutir los supuestos efectos terapéuticos, considerándome cercano a la música de Mozart, y sin embargo, igual de próximo a la sanidad. Sabemos que la música ejerce un empujón para subrayar las mejores escenas de muchas películas y obras teatro. Eso no parece un efecto terapéutico, y para un servidor, solo es un tipo de comunicación o vehículo para ampliar las emociones. Hay canciones que nos harán estremecer, recordar, olvidar, o activar la motivación, ¿pero ello puede considerarse terapéutico? Aún no existe una canción que alivie el mismo síntoma a todo ser viviente. No obstante, el efecto de la música, y en concreto la de Mozart, es objeto de estudio y existen teorías al respecto.

Se cree que los efectos de dicha música es terapéutica, gracias a la psicóloga Frances Rauscher (de la Universidad de California), que reunió a tres grupos de treinta y seis alumnos para experimentar sobre el Efecto Mozart. Aquí tienes un esquema con sus resultados.


Para ver el artículo en inglés haz click a aquí. 

Antes de ir a tu tienda habitual para hacerte con el inmenso temario de Mozart para amartillárselo a tus hijos, ¡espera! A raíz del anterior experimento, otros lo llevaron más allá, y mutilaron el experimento de la psicóloga F. Rauscher como incompleto e impreciso. Después de investigar a 3000 jóvenes y comprobar que ninguno incrementó en absoluto su inteligencia o rasgos cognitivos (y si aumentaban, no duraban más de 12 minutos), lo peor fue que esta noticia no hizo ni una tercera parte de eco respecto a la anterior, y el mito del Efecto Mozart no logró desarticularse (socialmente hablando). Si quieres ver el artículo haz click a aquí.

Piensa lo siguiente: cuando el primer experimento del Efecto Mozart salió a la luz, la venta de discos de este autor se multiplicó un 300% en EEUU, en algunos países europeos, y otros latinoamericanos. ¿Qué habría ocurrido si el otro artículo hubiera brillado con más fuerza? Lo dejo a criterio libre.

Quiero compartir contigo una segunda y última reflexión. La música clásica (o de culto), está muy castigada por una oleada de artistas que, siendo de otra calidad y trayectoria musical más comercial, junto a otros que avivan el machismo (Reggaeton), o el racismo (rock nazi), te apartan de Mozart: un genio que componía óperas a los 5 años, y dejó más de 600 obras al fallecer a los 33 años, es menester empezar a sustituir algunas canciones inocuas de tu vida, por alguna de Mozart. Eso sí puede considerarse un acto terapéutico.



Deseo que este post te haya gustado leerlo, tanto como a mí me ha gustado hacerlo. Agrégame a mis redes sociales si quieres ver más contenidos como este. Muchas gracias.

David Moreno Ruiz.


No hay comentarios:

Publicar un comentario