Esta
publicación pretende ser la vacuna contra aquellos que no quieren vacunarse por
la falta de información, o por fuentes adulteradas. Sigue leyendo el post y saca
tus conclusiones.
¿Realmente
hacen algo las vacunas? En el año 1981 se introdujeron las primeras vacunas. Algunas
estadísticas del INE (Instituto Nacional de Estadística) te sacarán de dudas.
Como en la
mayoría de virus, no existe tratamiento para la Rubéola. Tu médico te ayudará a
combatir los síntomas hasta que el sistema inmune pueda mantenerlo a ralla.
La AMS
(Asamblea Mundial de la Salud) prometió erradicar el Sarampión en Europa, sin
embargo, un virus llamado “rumor”, hizo creer a muchos que la vacuna
triple vírica SPR (sarampión, paperas y rubéola) provocaba autismo, retrasando
el noble objetivo.
Cuando el rey
de los disfraces cambia de muda en el Este Asiático, y las corrientes lo
acercan a Europa y EEUU, cada año se han de crear nuevas vacunas contra la gripe para proteger
a los ancianos y pacientes inmunocomprometidos.

Estas enfermedades
(y otras) dejaron de hacer estragos. Puede que me preguntes:
“¿Por qué hay más casos en la actualidad?”. Recuerda que en los últimos años llegó
una oleada de extranjeros para ganarse la vida de buena fe y, por motivos
sociales o religiosos que no vienen al caso, no suelen vacunarse. Nuestra
sociedad ha puesto su grano de arena despreocupándose de estas enfermedades, “¿vacunas
para qué, si yo no estoy enfermo?” u otros “Las vacunas llevan aluminio y son
tóxicas” o peor “Provocan autismo”. Que la población se haya vacunando (un 95%
aprox.) se debe a la sugerencia de tu médico de familia, pues no hay una
ley obligatoria al respecto. Te resumo: El calendario de vacunas no es obligatorio, es
recomendado como cualquier terapia médica. Al ser un procedimiento invasivo
(pinchazo), hace falta un consentimiento informado donde se detalle qué es, y
los posibles efectos adversos.
Si estos datos
no te convencen, haz la siguiente reflexión: ¿crees que tu médico estudió 6
años y se especializó 4 años más para fastidiarte la vida? Pídele información y
te la facilitará.
Pero tú y yo
sabemos que ese no es el problema. La industria farmacéutica es el tercer poder
económico del mundo, y quiere seguir siéndolo. El SIDA, la malaria, y otras enfermedades
que azotan el tercer mundo, no son enfermedades rentables para la industria
farmacéutica. ¿Qué país pobre pagaría esas nuevas vacunas? Los indicios
apuntan que la industria farmacéutica está retrasando algunas vacunas casi
exclusivas para el tercer mundo.
Es terrible que
muchos sufran por culpa de la rentabilidad de otros, sin embargo, eso no quita
que sigas las instrucciones de tu médico, y disfrutes de uno de los avances más
presumibles de todos los tiempos: protégete contra lo que puedas y disfruta tu
vida.
Vacunas
mínimas recomendadas en personas sanas.
Deseo que este
post te haya gustado leerlo, tanto como a mí me ha gustado hacerlo. Agrégame
a mis redes sociales si quieres ver más contenidos como este. Muchas gracias.






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