25 jun 2015

EL EMBUDO DE LA RAZÓN

El físico, matemático, y filósofo René Descartes, fue un distinguido de la revolución científica, que en el 1637 publicó el Discurso del método (discurso, y no tratado, porque no quería instruir a nadie, sino hablar introspectivamente). En la última parte se mostró contrariado por qué dirían o qué harían los teólogos de su época al leer su manuscrito; imaginó que la historia de Galileo con iglesia católica se repetiría, y por ello pensó en dedicarse a la medicina después de publicarlo, argumentando que él deseaba ser útil, y no importante. Sin saberlo, su obra te implicaba en las preguntas filosóficas y científicas más deslumbrantes de todos los tiempos.








Este post expondrá la segunda parte del discurso de manera que cualquiera pueda entenderlo y disfrutarlo su día a día.

Descartes propone renunciar a las opiniones y rumores. Que olvidemos lo que hemos aprendido y lo que hemos obtenido de los demás, y distingamos lo verdadero de lo falso con cuatro reglas. Para entenderlas, te propongo este experimento: visualiza el agua de una ciénaga, y fíltrala en un embudo para deshacerte de las piedras y hierbajos.

Cuando los cuerpos extraños hayan quedado atrás, filtra la grava y los cuerpos intermedios con un segundo filtro.

Es cuestión de tiempo que los cuerpos pesados queden al fondo, y los livianos floten en la superficie. ¡No te confíes de esa verdad a medias! Otro filtro eliminará los cuerpos imperceptibles.

Aunque el contenido se claro como el agua de manantial, al microscopio quedarán pequeñas colonias de bacterias u otros parásitos que no dudarán infectarnos. Cuece toda la impureza a fuego lento.

Tu viaje a la lógica acaba de empezar y su recorrido te abrirá nuevos caminos donde solo te aguardará la verdad. Cierra los ojos y visualiza tus ideales políticos, tus prejuicios, las opiniones de tus cercanos, las de cualquier mito, y las prematuras conjeturas sobre la sociedad: saca todo eso de la ciénaga y pásalo filtro por filtro; sorpréndete luego, cuando descubras que mucha de la información que poseías estaba contaminada sin que lo supieras.

Deseo que este post te haya gustado leerlo, tanto como a mí me ha gustado hacerlo. Agrégame a mis redes sociales si quieres ver más contenidos como este. Muchas gracias.

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