16 jul 2015

EL VIDEOJUEGO DE GUERRA MÁS REALISTA

Los tiempos que nos ha tocado vivir en el mundo occidental, bajo un regazo de paz y seguridad envidiable respecto otros países y épocas de la humanidad, ningún videojuego bélico hace honor a los dilemas, horrores, disparates, y locuras, que conllevan un evento bélico. Todos salvo uno.

Cuando un joven (o no tan joven) invierte su tiempo libre en los videojuegos, siempre lo hará por entretenimiento, y a poder ser, buscará una calidad notable en ellos. Los juegos de guerra ofrecen mucho entretenimiento, pero muy pocas veces la esperada calidad que querrían enseñar los tutores o grandes maestros.


El famoso videojuego Call Of Duty te pone en la piel de un soldado profesional, de un mercenario, o un matón, para que un fusil y unos cuantos quilos de dinamita solucionen tus problemas con países que prácticamente son tildados de malos. No obstante, no existen soldados tan estoicos como los de este juego en las guerras de verdad; NADA del juego podría llevarse al mundo que conocemos sin llevarse tantos disparos como un muñeco de feria, y sin que las grandes fortunas sacasen su parte del pastel. Recuerda que incluso las guerras religiosas tienen un fin económico, y los secuestros económicos bajo Alqaeda o Estado Islámico son un claro ejemplo de ello.

Dejando ese tipo de juegos bélicos, recientemente se rompieron todos los esquemas: se abandonó al furioso soldado que peleaba por nobles causas, y surgió un género más instructivo y realista respecto los conflictos armados. El videojuego que vas a conocer no tiene grandes recursos gráficos, ni la última tecnología videojubalistica, pero sí tiene una poderosa creatividad, y una férrea visión de la realidad que al jugarlo no te dejará indiferente.


En This War Of Mine no asumes el rol de un soldado, ni persigues villanos, olvídate de terminar la guerra, y verás contadas situaciones heroicas; El juego te traslada en la piel de lo que seremos la mayoría de nosotros en una guerra real, y créeme que no lo vas a pasar nada bien hasta llegar al final. Te tocará sobrevivir en el peor escenario de un superviviente civil, y desde cero...

Los personajes acabarán teniendo hambre, al mínimo despiste podrán enfermar, incluso necesitarán café o tabaco para no deprimirse, si hicieran muchas fechorías podrían caer en la locura, y si no encontraran comida, siempre podemos comerciar. ¿Pero crees que es fácil encontrar materiales y componentes en el juego? Es un reto.


El juego te pone en cruentos dilemas <¿Le doy medicación a ese niño, o me la guardo para invierno?> o incluso peor <Si no le robo a esos ancianos, mis amigos morirán por de hambre>. Con paciencia y varios días crearemos un taller, la seguridad mejorará para que durmamos tranquilos, la calefacción nos ahorrará enfermedades, y poner trampas para ratas para alimentaros de ellas nos quitará de algún apuro; en definitiva, podrás hacer de todo para intentar salir ileso, pero te costará disparatados horrores llegar hasta ese noble fin. El juego te empuja sutilmente a  robar, a veces a matar, y si no eres habilidoso podrías hacer trueques injustos. Sin olvidar que, de no mantener las emociones de nuestros personajes a niveles estables, tus compañeros podrían robarte y huir, o incluso suicidarse; lo peor de ello es que cada personaje (completamente al azar) tiene habilidades únicas que pueden hacerte más amena la aventura.

Hazte la siguiente pregunta: ¿quieres que tus hijos se sumerjan en videojuegos que incitan a un tipo de guerra irreal y totalmente honorable, cuando en realidad no es así? ¿O quieres que conozca los calvarios que puede ocasionar un gran conflicto, y procurar que aprenda con ello, a no enrolarse con el belicismo? Esta reflexión puede atacar al corazón del más patriota, no obstante, recuerda que las fronteras se hicieron con guerras, y eso resta mucho sentido a la hora de defenderlas sin una muy buena razón.


Deseo que este post te haya gustado leerlo, tanto como a mí me ha gustado hacerlo. Agrégame a mis redes sociales si quieres ver más contenidos como este. Muchas gracias.


David Moreno Ruiz.

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