Los tiempos
que nos ha tocado vivir en el mundo occidental, bajo un regazo de paz y
seguridad envidiable respecto otros países y épocas de la humanidad, ningún
videojuego bélico hace honor a los dilemas, horrores, disparates, y locuras,
que conllevan un evento bélico. Todos salvo uno.
Cuando un
joven (o no tan joven) invierte su tiempo libre en los videojuegos, siempre lo
hará por entretenimiento, y a poder ser, buscará una calidad notable en ellos.
Los juegos de guerra ofrecen mucho entretenimiento, pero muy pocas veces la
esperada calidad que querrían enseñar los tutores o grandes maestros.
El famoso
videojuego Call Of Duty te pone en la piel de un soldado profesional, de un mercenario,
o un matón, para que un fusil y unos cuantos quilos de dinamita solucionen tus
problemas con países que prácticamente son tildados de malos. No obstante, no existen soldados tan estoicos como los de este
juego en las guerras de verdad; NADA del juego podría llevarse al mundo
que conocemos sin llevarse tantos disparos como un muñeco de feria, y sin que las grandes fortunas sacasen su parte del pastel.
Recuerda que incluso las guerras religiosas tienen un fin económico, y los
secuestros económicos bajo Alqaeda o Estado Islámico son un claro ejemplo de
ello.
Dejando ese
tipo de juegos bélicos, recientemente se rompieron todos los esquemas: se
abandonó al furioso soldado que peleaba por nobles causas, y surgió un género
más instructivo y realista respecto los conflictos armados. El videojuego que
vas a conocer no tiene grandes recursos gráficos, ni la última tecnología
videojubalistica, pero sí tiene una poderosa creatividad, y una férrea visión
de la realidad que al jugarlo no te dejará indiferente.
En This War Of
Mine no asumes el rol de un soldado, ni persigues villanos, olvídate de
terminar la guerra, y verás contadas situaciones heroicas; El juego te traslada
en la piel de lo que seremos la mayoría de nosotros en una guerra real, y
créeme que no lo vas a pasar nada bien hasta llegar al final. Te tocará
sobrevivir en el peor escenario de un superviviente civil, y desde cero...
Los personajes
acabarán teniendo hambre, al mínimo despiste podrán enfermar, incluso
necesitarán café o tabaco para no deprimirse, si hicieran muchas fechorías podrían caer
en la locura, y si no encontraran comida, siempre podemos comerciar. ¿Pero
crees que es fácil encontrar materiales y componentes en el juego? Es un reto.
El juego te
pone en cruentos dilemas <¿Le doy medicación a ese niño, o me la guardo para
invierno?> o incluso peor <Si no le robo a esos ancianos, mis amigos
morirán por de hambre>. Con paciencia y varios días crearemos un taller, la
seguridad mejorará para que durmamos tranquilos, la calefacción nos ahorrará
enfermedades, y poner trampas para ratas para alimentaros de ellas nos quitará
de algún apuro; en definitiva, podrás hacer de todo para intentar salir ileso, pero te costará disparatados horrores llegar hasta ese noble fin. El juego te empuja sutilmente a robar,
a veces a matar, y si no eres habilidoso podrías hacer trueques injustos. Sin
olvidar que, de no mantener las emociones de nuestros personajes a niveles
estables, tus compañeros podrían robarte y huir, o incluso suicidarse; lo peor de ello es que
cada personaje (completamente al azar) tiene habilidades únicas que pueden hacerte
más amena la aventura.
Hazte la
siguiente pregunta: ¿quieres que tus hijos se sumerjan en videojuegos que incitan
a un tipo de guerra irreal y totalmente honorable, cuando en realidad no es
así? ¿O quieres que conozca los calvarios que puede ocasionar un gran conflicto,
y procurar que aprenda con ello, a no enrolarse con el belicismo? Esta
reflexión puede atacar al corazón del más patriota, no obstante, recuerda que
las fronteras se hicieron con guerras, y eso resta mucho sentido
a la hora de defenderlas sin una muy buena razón.
Deseo que este
post te haya gustado leerlo, tanto como a mí me ha gustado hacerlo. Agrégame
a mis redes sociales si quieres ver más contenidos como este. Muchas gracias.
David
Moreno Ruiz.




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