16 jun 2015

LAS MUJERES MÁS INCREÍBLES DE LA HISTORIA


Pasando por los griegos, hasta los actuales filósofos, todos nos han hecho pensar sobre las grandes preguntas de la humanidad. Sin embargo: ¿dónde estaban las mujeres? No te sorprenderá saber que ellas también filosofaban durante todas las épocas, y realizaron proezas que, si no hubieran sido silenciadas por el hombre, estarían en un eslabón más alto que ellos. Disfruta de esta publicación: las seis mujeres más increíbles de la historia.


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Platón, Aristóteles, Tomás de Aquino, y Rosseau, postularon que el hombre se regía por la razón, y la mujer por la emoción. Si Hipatia de Alejandría, que nació a en pleno siglo IV, hubiera tenido una charla informal con alguno de ellos, os aseguro que los hubiera aplastado contra el cimiento de la razón. Hipatia fue una destacada matemática, gran astrónoma, y líder de la escuela neoplatónica que dedicó su vida a las ciencias formales y a la astronomía, y para poner la guinda sobre el pastel, fue alumna del astrónomo Teón. Hipatia dejó vastos escritos de álgebra, geometría, cálculos espaciales, e inventó el primer densímetro de la historia. Cuando entregó su vida al paganismo y a las ciencias exactas, los cristianos acabaron con ella. Hoy se la recuerda como una mártir de la ciencia y el feminismo.





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¿Hipatia te dejó sin habla? Agárrate a tu silla porque llegó el turno de la alemana Hildegarda de Bingen (1098-1179), la mujer más influyente de la baja edad media. Hildegarda desbordada de un impresionante nivel cultural, y fue la mejor escritora literaria y científica de su época. Practicaba la medicina, mediaba en discordias políticas, componía música, e inventó el primer idioma propio. Compaginó lo anterior dicho con sus estudios de teología, y siguió acrecentando su ingenio y carisma hasta el fin de sus días. Sus hazañas fueron tan legendarias e impresionantes, que la iglesia usa su imagen a menudo cuando quiere un lavado de imagen.







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Muy de cerca tenemos a otra celebridad que no te dejará indiferente: Herrada de Landsberg (1130-1195), a los treinta  siete años, se convirtió en abadesa de Hohenburg, y aunque ese detalle no tiene importancia, ella solita relató la primera enciclopedia de ciencias filosóficas, teológicas, y de enfermedades viciosas.











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La flamante defensa a la formación femenina de Émilie du Châtelet (1706-1746) estremeció al mismísimo Voltaire. Émilie compaginó su vida personal con las matemáticas hasta el fin de sus días, comprometiéndose hasta su último aliento a traducir al francés la obra más importante de Newton: Principia. El último día de su vida terminó la traducción del manuscrito, y añadió pequeñas notas para facilitar la gramática del gran libro. Su impresionante hazaña no dejó indiferente a nadie.










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La dramaturga, revolucionaria política, y ejemplar escritora Olympe de Gouges (1748-1793), pudo imaginar la abolición del matrimonio, y defendió con agallas a los más desfavorecidos. Propuso que los desempleados se formasen y se integrasen con el resto de la sociedad, y aunque burlaron su declaración de igualdad sobre de los derechos del hombre y la mujer, más adelante su obra fue (y sigue siendo) objeto de estudio.



I - La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden estar fundadas en la utilidad común.
II - El objetivo de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles de la Mujer y del Hombre; estos derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y, sobre todo, la resistencia a la opresión.
III - El principio de toda soberanía reside esencialmente en la Nación que no es más que la reunión de la Mujer y el Hombre: ningún cuerpo, ningún individuo, puede ejercer autoridad que no emane de ellos.
IV - La libertad y la justicia consisten en devolver todo lo que pertenece a los otros; así, el ejercicio de los derechos naturales de la mujer sólo tiene por límites la tiranía perpetua que el hombre le opone; estos límites deben ser corregidos por las leyes de la naturaleza y de la razón.
V - Las leyes de la naturaleza y de la razón prohíben todas las acciones perjudiciales para la Sociedad: todo lo que no esté prohibido por estas leyes, prudentes y divinas, no puede ser impedido y nadie puede ser obligado a hacer lo que ellas no ordenan.
VI - La ley debe ser la expresión de la voluntad general; todas las Ciudadanas y Ciudadanos deben participar en su formación personalmente o por medio de sus representantes. Debe ser la misma para todos; todas las ciudadanas y todos los ciudadanos, por ser iguales a sus ojos, deben ser igualmente admisibles a todas las dignidades, puestos y empleos públicos, según sus capacidades y sin más distinción que la de sus virtudes y sus talentos.
VII - Ninguna mujer se halla eximida de ser acusada, detenida y encarcelada en los casos determinados por la Ley. Las mujeres obedecen como los hombres a esta Ley rigurosa.
VIII - La Ley sólo debe establecer penas estrictas y evidentemente necesarias y nadie puede ser castigado más que en virtud de una Ley establecida y promulgada anteriormente al delito y legalmente aplicada a las mujeres.
IX - Sobre toda mujer que haya sido declarada culpable caerá todo el rigor de la Ley.
X - Nadie debe ser molestado por sus opiniones incluso fundamentales; si la mujer tiene el derecho de subir al cadalso, debe tener también igualmente el de subir a la Tribuna con tal que sus manifestaciones no alteren el orden público establecido por la Ley.
XI - La libre comunicación de los pensamientos y de las opiniones es uno de los derechos más preciosos de la mujer, puesto que esta libertad asegura la legitimidad de los padres con relación a los hijos. Toda ciudadana puede, pues, decir libremente, soy madre de un hijo que os pertenece, sin que un prejuicio bárbaro la fuerce a disimular la verdad; con la salvedad de responder por el abuso de esta libertad en los casos determinados por la Ley.
XII - La garantía de los derechos de la mujer y de la ciudadana implica una utilidad mayor; esta garantía debe ser instituida para ventaja de todos y no para utilidad particular de aquellas a quienes es confiada.
XIII - Para el mantenimiento de la fuerza pública y para los gastos de administración, las contribuciones de la mujer y del hombre son las mismas; ella participa en todas las prestaciones personales, en todas las tareas penosas, por lo tanto, debe participar en la distribución de los puestos, empleos, cargos, dignidades y otras actividades.
XIV - Las Ciudadanas y Ciudadanos tienen el derecho de comprobar, por sí mismos o por medio de sus representantes, la necesidad de la contribución pública. Las Ciudadanas únicamente pueden aprobarla si se admite un reparto igual, no sólo en la fortuna sino también en la administración pública, y si determinan la cuota, la base tributaria, la recaudación y la duración del impuesto.
XV - La masa de las mujeres, agrupada con la de los hombres para la contribución, tiene el derecho de pedir cuentas de su administración a todo agente público.
XVI - Toda sociedad en la que la garantía de los derechos no esté asegurada, ni la separación de los poderes determinada, no tiene constitución; la constitución es nula si la mayoría de los individuos que componen la Nación no ha cooperado en su redacción.
XVII - Las propiedades pertenecen a todos los sexos reunidos o separados; son, para cada uno, un derecho inviolable y sagrado; nadie puede ser privado de ella como verdadero patrimonio de la naturaleza a no ser que la necesidad pública, legalmente constatada, lo exija de manera evidente y bajo la condición de una justa y previa indemnización.


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La finalista de la esta lista no tiene ni la mitad de poder que Olympe de Gouges, pero su inteligencia es la más implacable jamás hallada en ninguna mujer. Marilyn Vos Savant (sigue viva) hubiera dado mucho más que hablar en cualquier momento de la historia: sus hallazgos matemáticos no tienen parangón ni rival; su inteligencia (228 CI) ostenta un record Guiness; también es una muy respetada escritora, matemática, dramaturga, conferenciante, y todo lo que se proponga.



No te dejes engañar si no continúo con la lista de mujeres escritoras, científicas, filósofas, etc.; la lista es tan extensa, con tantos talentos por añadir, que se podría hacer un largo y tendido libro sobre ellas. Esta publicación pretende que tú, amiga lectora, veas lo grande que puedes llegar a ser, y la inspiración que estas seis figuras pueden darte en algún momento de tu vida.


Deseo que este post te haya gustado leerlo, tanto como a mí me ha gustado hacerlo. Agrégame a mis redes sociales si quieres ver más contenidos como este. Muchas gracias.

David Moreno Ruiz.

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