Pasando por
los griegos, hasta los actuales filósofos, todos nos han hecho pensar sobre las
grandes preguntas de la humanidad. Sin embargo: ¿dónde estaban las mujeres? No
te sorprenderá saber que ellas también filosofaban durante todas las épocas, y realizaron
proezas que, si no hubieran sido silenciadas por el hombre, estarían en un
eslabón más alto que ellos. Disfruta de esta publicación: las seis mujeres más increíbles
de la historia.
1

Platón,
Aristóteles, Tomás de Aquino, y Rosseau, postularon que el hombre se regía por
la razón, y la mujer por la emoción. Si Hipatia de Alejandría, que nació a en
pleno siglo IV, hubiera tenido una charla informal con alguno de ellos, os
aseguro que los hubiera aplastado contra el cimiento de la razón. Hipatia fue
una destacada matemática, gran astrónoma, y líder de la escuela neoplatónica
que dedicó su vida a las ciencias formales y a la astronomía, y para poner la
guinda sobre el pastel, fue alumna del astrónomo Teón. Hipatia dejó vastos
escritos de álgebra, geometría, cálculos espaciales, e inventó el primer
densímetro de la historia. Cuando entregó su vida al paganismo y a las
ciencias exactas, los cristianos acabaron con ella. Hoy se la recuerda como una
mártir de la ciencia y el feminismo.
2

¿Hipatia te
dejó sin habla? Agárrate a tu silla porque llegó el turno de la alemana
Hildegarda de Bingen (1098-1179), la mujer más influyente de la baja edad media.
Hildegarda desbordada de un impresionante nivel cultural, y fue la mejor escritora
literaria y científica de su época. Practicaba la medicina, mediaba en discordias
políticas, componía música, e inventó el primer idioma propio. Compaginó lo
anterior dicho con sus estudios de teología, y siguió acrecentando su ingenio y
carisma hasta el fin de sus días. Sus hazañas fueron tan legendarias e
impresionantes, que la iglesia usa su imagen a menudo cuando quiere un lavado
de imagen.
3

Muy de cerca
tenemos a otra celebridad que no te dejará indiferente: Herrada de Landsberg
(1130-1195), a los treinta siete años,
se convirtió en abadesa de Hohenburg, y aunque ese detalle no tiene
importancia, ella solita relató la primera enciclopedia de ciencias
filosóficas, teológicas, y de enfermedades viciosas.
4

La flamante defensa a la formación femenina de Émilie du Châtelet
(1706-1746) estremeció al mismísimo Voltaire. Émilie compaginó su vida personal
con las matemáticas hasta el fin de sus días, comprometiéndose hasta su último
aliento a traducir al francés la obra más importante de Newton: Principia. El
último día de su vida terminó la traducción del manuscrito, y añadió pequeñas
notas para facilitar la gramática del gran libro. Su impresionante hazaña no
dejó indiferente a nadie.
5
La
dramaturga, revolucionaria política, y ejemplar escritora Olympe de Gouges
(1748-1793), pudo imaginar la abolición del matrimonio, y defendió con agallas a
los más desfavorecidos. Propuso que los desempleados se formasen y se
integrasen con el resto de la sociedad, y aunque burlaron su declaración de
igualdad sobre de los derechos del hombre y la mujer, más adelante su obra fue (y
sigue siendo) objeto de estudio.
I - La mujer
nace libre y permanece igual al hombre en derechos. Las distinciones sociales
sólo pueden estar fundadas en la utilidad común.
II - El objetivo
de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e
imprescriptibles de la Mujer y del Hombre; estos derechos son la libertad, la
propiedad, la seguridad y, sobre todo, la resistencia a la opresión.
III - El principio
de toda soberanía reside esencialmente en la Nación que no es más que la
reunión de la Mujer y el Hombre: ningún cuerpo, ningún individuo, puede ejercer
autoridad que no emane de ellos.
IV - La libertad
y la justicia consisten en devolver todo lo que pertenece a los otros; así, el
ejercicio de los derechos naturales de la mujer sólo tiene por límites la
tiranía perpetua que el hombre le opone; estos límites deben ser corregidos por
las leyes de la naturaleza y de la razón.
V - Las leyes de
la naturaleza y de la razón prohíben todas las acciones perjudiciales para la
Sociedad: todo lo que no esté prohibido por estas leyes, prudentes y divinas,
no puede ser impedido y nadie puede ser obligado a hacer lo que ellas no
ordenan.
VI - La ley debe
ser la expresión de la voluntad general; todas las Ciudadanas y Ciudadanos
deben participar en su formación personalmente o por medio de sus
representantes. Debe ser la misma para todos; todas las ciudadanas y todos los
ciudadanos, por ser iguales a sus ojos, deben ser igualmente admisibles a todas
las dignidades, puestos y empleos públicos, según sus capacidades y sin más
distinción que la de sus virtudes y sus talentos.
VII - Ninguna
mujer se halla eximida de ser acusada, detenida y encarcelada en los casos
determinados por la Ley. Las mujeres obedecen como los hombres a esta Ley
rigurosa.
VIII - La Ley sólo
debe establecer penas estrictas y evidentemente necesarias y nadie puede ser
castigado más que en virtud de una Ley establecida y promulgada anteriormente
al delito y legalmente aplicada a las mujeres.
IX - Sobre toda
mujer que haya sido declarada culpable caerá todo el rigor de la Ley.
X - Nadie debe
ser molestado por sus opiniones incluso fundamentales; si la mujer tiene el
derecho de subir al cadalso, debe tener también igualmente el de subir a la
Tribuna con tal que sus manifestaciones no alteren el orden público establecido
por la Ley.
XI - La libre
comunicación de los pensamientos y de las opiniones es uno de los derechos más
preciosos de la mujer, puesto que esta libertad asegura la legitimidad de los
padres con relación a los hijos. Toda ciudadana puede, pues, decir libremente,
soy madre de un hijo que os pertenece, sin que un prejuicio bárbaro la fuerce a
disimular la verdad; con la salvedad de responder por el abuso de esta libertad
en los casos determinados por la Ley.
XII - La garantía
de los derechos de la mujer y de la ciudadana implica una utilidad mayor; esta
garantía debe ser instituida para ventaja de todos y no para utilidad
particular de aquellas a quienes es confiada.
XIII - Para el
mantenimiento de la fuerza pública y para los gastos de administración, las
contribuciones de la mujer y del hombre son las mismas; ella participa en todas
las prestaciones personales, en todas las tareas penosas, por lo tanto, debe
participar en la distribución de los puestos, empleos, cargos, dignidades y
otras actividades.
XIV - Las
Ciudadanas y Ciudadanos tienen el derecho de comprobar, por sí mismos o por
medio de sus representantes, la necesidad de la contribución pública. Las
Ciudadanas únicamente pueden aprobarla si se admite un reparto igual, no sólo
en la fortuna sino también en la administración pública, y si determinan la
cuota, la base tributaria, la recaudación y la duración del impuesto.
XV - La masa de
las mujeres, agrupada con la de los hombres para la contribución, tiene el
derecho de pedir cuentas de su administración a todo agente público.
XVI - Toda
sociedad en la que la garantía de los derechos no esté asegurada, ni la separación
de los poderes determinada, no tiene constitución; la constitución es nula si
la mayoría de los individuos que componen la Nación no ha cooperado en su
redacción.
XVII - Las
propiedades pertenecen a todos los sexos reunidos o separados; son, para cada
uno, un derecho inviolable y sagrado; nadie puede ser privado de ella como
verdadero patrimonio de la naturaleza a no ser que la necesidad pública,
legalmente constatada, lo exija de manera evidente y bajo la condición de una
justa y previa indemnización.
6
La finalista
de la esta lista no tiene ni la mitad de poder que Olympe
de Gouges, pero su inteligencia es la más implacable jamás hallada en ninguna mujer. Marilyn Vos Savant (sigue viva) hubiera dado mucho más que
hablar en cualquier momento de la historia: sus hallazgos matemáticos no
tienen parangón ni rival; su inteligencia (228 CI) ostenta un record Guiness; también
es una muy respetada escritora, matemática, dramaturga, conferenciante, y todo
lo que se proponga.
No
te dejes engañar si no continúo con la lista de mujeres escritoras,
científicas, filósofas, etc.; la lista es tan extensa, con tantos talentos por
añadir, que se podría hacer un largo y tendido libro sobre ellas. Esta
publicación pretende que tú, amiga lectora, veas lo grande que puedes llegar a
ser, y la inspiración que estas seis figuras pueden darte en algún momento de
tu vida.
Deseo que este
post te haya gustado leerlo, tanto como a mí me ha gustado hacerlo. Agrégame
a mis redes sociales si quieres ver más contenidos como este. Muchas gracias.
David Moreno Ruiz.
David Moreno Ruiz.



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