“El lugar de trabajo es el único campo de batalla
que queda donde las personas se pueden matar unas a otras sin correr el riesgo
de ser enjuicidas. Heinz Leymann”
Hola a todos y
hola a todas. Hoy diseccionaremos un tema que a más de uno le habrá dado insufribles
dolores de cabeza, e inenarrables momentos oscuros y, en el peor de los casos,
ganas de dimitir de la vida.
El mobbing es
una práctica habitual en centros de trabajo, donde si uno no sabe defenderse,
puede padecer graves consecuencias psicológicas. Aunque en el ámbito escolar
también existe, se llama buying, e implica (muchas veces) violencia física.
Partiré de la base que tanto el mobbing como el buying tienen características
comunes para que te sea útil tanto si eres estudiante o estás en un puesto de
trabajo.
¿Qué sabemos
de los hostigadores? La mayoría de ellos provienen de familias disfuncionales, que
desde temprana edad los acomplejaron o asediaron haciéndoles sentir tan
inferiores, que sólo saben disipar ese rencor contra aquel que consideren más
débil, y contra los que hagan sentirle superior, agrediendo a su confianza y
destruyendo su vida psíquica. Aunque comparten rasgos psicopáticos,
frecuentemente tienen una cadena de complejos de inferioridad, y algunas veces son
tan excéntricas que no cabrían en la mente de las personas comunes.
Opuestamente,
las víctimas suelen tener una ética superior, son independientes, con
iniciativa, y empáticos; justo lo contrario que los hostigadores.
Las
consecuencias para los acosados son bien variadas: insomnio, depresión,
ansiedad, inseguridad, culpabilidad, desvaloración, estrés, baja laboral
temporal, absentismo escolar, y una larga lista que implica a la víctima a abandonar
su lugar de trabajo.
Conociendo
estos datos, ¿qué puedes hacer si la infortuna te trae un hostigador? Antes de
seguir quiero que vayas a por una libreta y un bolígrafo, y no te dejes ni una
coma: apuntalo todo.
Es importante que
no tengas miedo: el miedo paraliza la mente y la deja blanco. ¡Reacciona!
Defiéndete. Si no sabes qué decir, simplemente hazle saber desde el primer
momento que no estás para aguantar el estiércol que suelta por su boca.
PREVENCIÓN E INTERVENCIÓN
1. Identifica el problema, y evita la agresividad.
2. Desvía el resentimiento y controla tus
emociones.
3. Se asertivo con las críticas y calumnias.
4. Haz frente al hostigador, y protege tus
documentos.
5. No te aísles ni te sientas culpable.
6. No trates de convencerlo.
7. Asesórate legalmente y psicológicamente.
8. Usa el buen humor, y llora si lo necesitas.
9. Perdona al
acosador, pero defiéndete de él
siempre que le ataque.
Si la
prevención se quebró, saca el segundo
escudo:
Entre las
estrategias más efectivas, trata de ser previsible: así no caerás en sus trampas
y juegos sucios. Habla con el hostigador delante de testigos. Si eres capaz de
dejar a un lado la ética como excepción, hazlo: fotografíalo y videograba sus
ataques, difúndelo con sus compañeros: ni lo dudes. Y si lo merece más, suéltalo
entre los directivos u otras empresas, y no tengas recelo en buscar apoyo en
las redes sociales citando su nombre y su fechoría, y todos los datos que sean
necesarios, porque todo ello tendrá la contundencia de un martillazo en el
diafragma para él, y se lo pensará dos veces, o tres, cuando quiera volver a
fastidiarte. Este último párrafo úsalo cuando
no haya más remedio, cuando seas tú o él, y cuando las denuncias y las
quejas no funcionen.
La vida es
demasiado bella y corta para que aparezca un cretino acomplejado y te la
complique. Y aunque seas bueno y quieras ayudarlo, ¡no lo hagas! él no querrá y
sus ataques serán peores, tan solo defiéndete con tu navaja suiza hecha de
neuronas, y ten presente que no te recordará por lo que digas, sin embargo, jamás
te olvidará por los que le hayas hecho sentir.
Deseo que este
post te haya gustado leerlo, tanto como a mí me ha gustado hacerlo. Agrégame
a mis redes sociales si quieres ver más contenidos como este. Muchas gracias.
David Moreno Ruiz.
David Moreno Ruiz.


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