17 jun 2015

EL MOOBING Y LA MEJOR MANERA DE AFRONTARLO



“El lugar de trabajo es el único campo de batalla que queda donde las personas se pueden matar unas a otras sin correr el riesgo de ser enjuicidas. Heinz Leymann”

Hola a todos y hola a todas. Hoy diseccionaremos un tema que a más de uno le habrá dado insufribles dolores de cabeza, e inenarrables momentos oscuros y, en el peor de los casos, ganas de dimitir de la vida.

El mobbing es una práctica habitual en centros de trabajo, donde si uno no sabe defenderse, puede padecer graves consecuencias psicológicas. Aunque en el ámbito escolar también existe, se llama buying, e implica (muchas veces) violencia física. Partiré de la base que tanto el mobbing como el buying tienen características comunes para que te sea útil tanto si eres estudiante o estás en un puesto de trabajo.

¿Qué sabemos de los hostigadores? La mayoría de ellos provienen de familias disfuncionales, que desde temprana edad los acomplejaron o asediaron haciéndoles sentir tan inferiores, que sólo saben disipar ese rencor contra aquel que consideren más débil, y contra los que hagan sentirle superior, agrediendo a su confianza y destruyendo su vida psíquica. Aunque comparten rasgos psicopáticos, frecuentemente tienen una cadena de complejos de inferioridad, y algunas veces son tan excéntricas que no cabrían en la mente de las personas comunes.

Opuestamente, las víctimas suelen tener una ética superior, son independientes, con iniciativa, y empáticos; justo lo contrario que los hostigadores.



Las consecuencias para los acosados son bien variadas: insomnio, depresión, ansiedad, inseguridad, culpabilidad, desvaloración, estrés, baja laboral temporal, absentismo escolar, y una larga lista que implica a la víctima a abandonar su lugar de trabajo.

Conociendo estos datos, ¿qué puedes hacer si la infortuna te trae un hostigador? Antes de seguir quiero que vayas a por una libreta y un bolígrafo, y no te dejes ni una coma: apuntalo todo.

Es importante que no tengas miedo: el miedo paraliza la mente y la deja blanco. ¡Reacciona! Defiéndete. Si no sabes qué decir, simplemente hazle saber desde el primer momento que no estás para aguantar el estiércol que suelta por su boca.

PREVENCIÓN E INTERVENCIÓN

1.  Identifica el problema, y evita la agresividad.
2.  Desvía el resentimiento y controla tus emociones.
3.  Se asertivo con las críticas y calumnias.
4.  Haz frente al hostigador, y protege tus documentos.
5.  No te aísles ni te sientas culpable.
6.  No trates de convencerlo.
7.  Asesórate legalmente y psicológicamente.
8.  Usa el buen humor, y llora si lo necesitas.
9.  Perdona al acosador, pero defiéndete de él siempre que le ataque.

Si la prevención se quebró, saca el segundo escudo:

Entre las estrategias más efectivas, trata de ser previsible: así no caerás en sus trampas y juegos sucios. Habla con el hostigador delante de testigos. Si eres capaz de dejar a un lado la ética como excepción, hazlo: fotografíalo y videograba sus ataques, difúndelo con sus compañeros: ni lo dudes. Y si lo merece más, suéltalo entre los directivos u otras empresas, y no tengas recelo en buscar apoyo en las redes sociales citando su nombre y su fechoría, y todos los datos que sean necesarios, porque todo ello tendrá la contundencia de un martillazo en el diafragma para él, y se lo pensará dos veces, o tres, cuando quiera volver a fastidiarte. Este último párrafo úsalo cuando no haya más remedio, cuando seas tú o él, y cuando las denuncias y las quejas no funcionen.

La vida es demasiado bella y corta para que aparezca un cretino acomplejado y te la complique. Y aunque seas bueno y quieras ayudarlo, ¡no lo hagas! él no querrá y sus ataques serán peores, tan solo defiéndete con tu navaja suiza hecha de neuronas, y ten presente que no te recordará por lo que digas, sin embargo, jamás te olvidará por los que le hayas hecho sentir.


Deseo que este post te haya gustado leerlo, tanto como a mí me ha gustado hacerlo. Agrégame a mis redes sociales si quieres ver más contenidos como este. Muchas gracias. 

David Moreno Ruiz.

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